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La catequesis hace memoria… de personas

El mes de agosto que es muy significativo para todos los catequistas, especialmente para los que vivimos en la Diócesis de Lomas de Zamora. En primer lugar porque se festeja el día del Catequista (21/8) con motivo de la celebración en honor al Padre Dios que manifestó San Pío X y, para nosotros, el 22/8 festejamos el día del “patrono diocesano” de la catequesis…San Frans De Vos… Se que antes de hablar de él habría que reflexionar en torno a la catequesis como hacedora de memoria del hecho salvador realizado en Cristo, pero dada la proximidad de la celebración anteriormente nombrada quise comenzar por quien nos dio testimonio de esta forma de hacer catequesis.
Frans De Vos, un pequeño gigante, una obra de Dios


Cuando un pintor quiere manifestar su espiritualidad en un cuadro, elige dónde va a pintar, cuál es la mejor pintura, qué es lo que más expresa sus sentimientos, y en especial, el pincel con el que dará los trazos de esa pintura, y de acuerdo con esos trazos será su manifestación. Y es sumamente difícil, pintar con un pincel chico y una figura tan grande. ¡Ojala Dios nos regalara el don de la poesía para poder expresar mejor este ser humano maravilloso que hemos conocido de modo muy particular: el Padre Frans De Vos!

Un hombre

Lo primero que afirmamos de Frans, es que es un hombre íntegro, busca lo mejor para los demás y quiere que el hombre sea feliz. Nosotros a los santos lo canonizamos tanto que en muchas oportunidades los sacamos de la esfera humana, porque no tenemos en cuenta todos sus sentimientos. En el caso de Frans no es así. En él vemos a un hombre que sabe vivir como uno más, en su tiempo y en su cultura, aunque no sea en la que nació, que sabe disfrutar de todo, de un mate, de una comida con amigos, de campamentos, juegos de mesa y al aire libre, canciones, fogones, un buen vino, una pipa, un paisaje, de diálogos y conversaciones diversas. Es un hombre que no se deja vencer por lo que sucede a su alrededor, porque busca transformarlo todo, incluso a su “hermano parkinson”. Es un hombre que vive el silencio, como María, porque quiere escuchar a Dios que está en medio de nosotros, porque quiere responder con la Palabra de Dios a las realidades humanas, porque ellas son un espacio donde Dios habla. Vive el silencio porque le gusta escuchar a los demás. Es un hombre que ríe, canta, llora, se emociona, sufre y goza… Un hombre, imagen de Dios.

Un hombre de Dios: Padre, Hijo, Espíritu Santo

Cuando hablamos con Frans, cuando escuchamos sus silencios, cuando vemos su figura y leemos sus libros nos encontramos con Dios. No porque él sea Dios, sino porque como verdadero cristiano, su vida es testimonio de Él. Es Padre, porque siempre busca a sus hijos, los abraza, los integra a una comunidad y hace una fiesta por cada integrante nuevo, porque busca para sus “hijos” el pasto mejor, porque no huye cuando el lobo viene, y porque los conduce a una vida desbordante de amor y libertad, porque es un Sacerdote, porque guía y hace que cada hijo siga el mejor camino que lo conduce a la felicidad, nunca impone a nadie el camino, respeta y ama la libertad de sus hijos. Es Hijo, porque da su vida para que otros se salven, porque no se cree superior a nadie, sino que vive la paternidad de Dios para todos, porque se mantiene fiel hasta el último instante de su presencia en medio nuestro, porque no vino a juzgar sino a formar y a educar, a que cada persona se encuentre con Dios, porque refleja al Padre y esa es su relación fundamental, porque el que lo ve a él ve al Padre, porque siempre su preocupación mas fuerte, fue que todos conocieran y respondieran libremente a Dios, porque asume la cultura del pueblo. Es Espíritu Santo, porque es el soplo de Dios en nuestra historia argentina y lomense, porque es el que habla en nombre de Dios y todos pueden entender sus maravillas, porque hace de los hombres testigos de Dios y ayuda a dar pasos de anuncio y proclamación, porque anima la vida de las comunidades donde pasa, porque nos revela la verdad que es Dios, porque nos da a conocer la profundidad del misterio de Dios hecho hombre.


Un hombre para Dios y para los hombres

Su vida es en una entrega, y en tierra extranjera. Toda su actividad “apostólica” la desarrolla en una tierra que no es la suya, pero que la asume como propia. Es un hombre que como Abraham, cree contra toda esperanza y deja la casa paterna, y lleva al Pueblo a una tierra donde mana leche y miel: la libertad de los hijos de Dios y del encuentro con los demás. Su vida es para Dios, porque lo ve en cada ser humano, y lo sirve. Los que lo conocemos sabemos de sus acciones solidarias y secretas de auxilio hacia las personas. Frans siempre considera fundamental el encuentro con Dios, por eso, siempre predica una catequesis de encuentro y de Buena Noticia. Él es un puente, porque une a Dios y a los hombres. Es para Dios, porque su vida es presencia de Dios en medio nuestro.
Por ser sacerdote, es sacado de en medio de los hombres, al servicio de los hombres. Y todos los que lo conocemos, sabemos de sus desvelos y su lucha, para hacer de la catequesis un encuentro con Cristo. Todos descubrimos en Él a Dios que busca al hombre y que lo escucha, lo ama y lo eleva. Nunca se fija como objetivo su propio beneficio, sino que considera a los demás como hermanos e hijos en Dios. Así como característico es su silencio, también lo es su actitud de estar rodeado de gente, sin importarle la condición social, política, incluso la religión. Sabemos de su trabajo junto a personas creyentes y no creyentes, de sus visitas a lugares donde los cristianos no somos bien recibidos. Tenemos la experiencia de verlo jugar disfrazado de payaso junto a los jóvenes para alegrar a los pequeños en el día del niño. Lo vemos enseñar a jugar y armar carpas junto a los jóvenes en los campamentos. También nos enseña a cocinar, a preparar dulces, a pensar, a reírnos y a disfrutar la vida de una manera diferente. Es común verlo compartir con jóvenes pizzas en la parroquia algún sábado después de celebrar la Eucaristía. Él hace “eucaristía” con ellos, porque se sienta a la mesa y bendice, parte y reparte. Conocemos de su disposición para hablar con quienes se lo piden y su disponibilidad para escuchar y en algunos casos, consolar y contener a los que sufren. Con Frans nadie se siente marginado ni rechazado.

Un Santo

La santidad es presencia, solidaridad y alegría. Y eso es Frans. Un Santo porque es presencia de Dios. Es solidaridad porque ama y ayuda. Es alegría de la fe, porque mira la historia desde Dios y desde la presencia misteriosa de Cristo en la historia de los hombres. Es un santo por su bautismo, por su entrega sacerdotal, por su testimonio de vida.

Un Catequista

Porque hace de su vida un discipulado de Cristo, porque busca que los catequizandos lo descubran y experimentándose amados por Él, respondan a ese amor incondicional, porque centra su predicación en lo que Jesús enseña y no en su propia doctrina. Él nos ayuda a decir «…mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió…» , porque hace memoria de los hechos que nos revelan la presencia de Dios, porque hace memoria de la Pascua, y nunca deja de hacerlo. Es catequista porque hace caminos. Él siempre cuando puede, habla con las personas caminando, porque se aventura a realizar caminos nuevos y diferentes a los que se realizan. A él se le aplican las palabras de la poesía de Machado: caminante no hay camino, se hace camino al andar… lo nuestro es pasar haciendo caminos… porque el que camina nunca se queda quieto, siempre tiene un paso más por hacer, porque sabe que no ha llegado a la meta.


Un Maestro

Frans nos enseña que Dios:

  •  Hace silencio: que escucha, medita, está atento al otro.
  •  Es sencillo: porque se brinda tal cual es, sin buscar beneficios personales.
  •  Es gracioso: da gratuitamente y con una sonrisa.
  •  Tiene “perfume”: tan particular como el aroma de su “pipa”.
  •  Busca: por eso la catequesis es Encuentro, no es clase, ni ficha, ni sermón, charla
  •  Es Diálogo: porque siempre se lo encuentra conversando con otras personas y sin celular…
  •  Es Profundo: tan profundo, que encuentra a Dios en un paisaje, que luego comparte a los demás, pintándolo.
  •  No tiene apuro: está convencido de los procesos, no de las improvisaciones.
  •  Es alguien que llama: por eso en la catequesis se destaca la vocación no la profesión, se acentúa al catequista no al profesor de doctrina.
  •  Es amplio: porque trabaja incluso con quienes no comparten sus ideas.
  •  Es libre: Nunca se impone, sino que seduce, tienta, invita.
  •  Es paciente: para todos y con todo, hasta el extremo de llamar a su enfermedad “hermano parkinson”.
  •  Se adapta: tanto que puede asumir la naturaleza de otra cultura y vivirla como propia, cosa ejemplar en un europeo.
  •  Es santo: porque es presencia, solidaridad y alegría.
  •  Es Padre: porque su Evangelio es Cristo y el Reino.

Por esto, Frans es un pequeño gigante, una obra de Dios. Todos reconocemos su acción en la catequesis y en el impulso que le dio en nuestro país, en nuestra Diócesis de Lomas de Zamora. Él es el promotor, animador y gestor de los dos congresos Catequísticos Nacionales que se realizaron, es el fundador y rector del Instituto Superior de Catequesis Argentino, miembro de la Junta Catequística Nacional. Es el autor de numerosos artículos y libros, formador de varias generaciones, párroco… Él y una cantidad considerable de catequistas laicos y religiosos, sacerdotes y obispos que trabajaron juntos, nos han dejado unas bases bien sólidas para no construir en el aire , por eso nos toca una gran tarea, seguir la obra de Dios en medio nuestro. Y para ello, es necesario, no desconocer San Frans, porque quien lo hace, está desvirtuando a la catequesis y a la reforma que en ella se llevó a cabo durante 45 años en Argentina, en la diócesis de Lomas de Zamora, en Latinoamérica y en muchos lugares del mundo, donde llevó el espíritu de la renovación catequística y del Concilio Vaticano II. Muy pocos, casi ninguno como él, en el ámbito de la catequesis y de la pastoral ha interpretado al Espíritu de Dios que se manifestó en el Concilio Vaticano II, viviéndolo y transmitiéndolo sin extremismos ni opciones alejadas del Evangelio.
Solo cabe el sentimiento de alabanza a Dios, por este hombre suyo, y para los demás, por este santo catequista y sacerdote que nos acompaña siempre. Gracias también a vos Padre Frans por ser para todos nosotros signo y presencia de Dios, porque nos ayudas a gustar la alegría de la fe .

Christian Curia
Catequista.